RÃo perdido
RÃo perdido —Pues…, mi hermana me dijo que Setter trató de… ofenderla.
Ben se sintió de pronto agarrado por una mano férrea que le hizo saltar de la cama. Nevada le miró con ojos de fuego.
—Di, ¿no te has equivocado? —preguntó con voz tajante.
—Seguro. Hettie es veraz y nada dada a la exageración. No pregunté detalles. Me bastó que me dijese que habÃa tratado… de ofenderla.
—¡Le mato! —exclamó Nevada con voz ronca, soltando a Ben tan inopinadamente que el joven se cayó sentado en la cama.
—Yo también estoy furioso, Nevada, pero no creo haga falta matarlo. ¡Cálmate! No quiero que vayas a presidio ni tratándose de mi hermana.
—Bueno…, ya pensarás de otro modo cuando conozcas a Less Setter tan bien como yo —repuso Nevada áspera mente—. Ahora comamos, porque tenemos delante mucho trabajo, amigo.
A pesar de lo acerbo de sus emociones, Ben se vio arrastrado por la energÃa y el espÃritu emprendedor de Nevada. Hasta entonces el joven habÃa sido siempre el factor dominante en toda empresa, mas ahora Nevada se apoderó de las riendas.