Río perdido
Río perdido Media docena de oficiosos vaqueros terminaron pronto la tarea de descargar carros y mulas y de construir unas cuantas tiendas para uso provisional. Marvie y Dall hallábanse en el séptimo cielo de sus experiencias juveniles. El viaje de cuarenta millas, realizado yendo en uno de los carros, sólo había servido para dar rienda suelta a su alegría. En cambio, Ina, que fue todo el trayecto montada a caballo, estaba muy cansada. Su madre reveló sorprendente presteza y alegría, e Ina, al observarlo, se dijo que aquélla debió de pasar, en su juventud, bastante tiempo en los pastos de ganado, y estaba acostumbrada a aquella vida al aire libre.