RÃo perdido
RÃo perdido —No hemos encontrado a nadie en aquellos ranchos del lago Mule Deer —anunció—. Creo que la sequÃa los debió echar de allÃ. No hay agua en ninguna parte y todo parece arrasado por las llamas. Hay muchos animales muertos por haber bebido del agua fangosa.
—Es extraño —murmuró Setter—. Se han marchado… SÃ, es natural, no podÃan vivir allà sin agua. Blaine, me apuesto a que mañana encontrará usted a Sims y a sus vecinos en Hammell.
—Bien, preguntaré por ellos —repuso Blaine marchándose.
Cuando entró en la oficina, Ina estaba sentada en una silla en el fondo de la habitación, al parecer leyendo. Blaine se sorprendió al ver a su hija.
—Papá, tú me has mandado venir.
—Es verdad, pero me olvidé.
Blaine estaba malhumorado y pensativo; se pasó la mano encallecida por el cabello como si quisiera avivar vagas ideas.
—Ina, ya sé que ni tú ni tu madre estáis contentas de mà —empezó como quien comprueba un hecho—. Por lo que a ti concierne, quiero que sepas que creà que llegarÃas a querer a Sewell Macadam. Tal vez a ello me indujo el caso de Katie y su novio de la ciudad. No comprendà tu actitud, que atribuà a desobediencia, y me en colericé. Ahora, lo que deseo saber es si realmente te irÃas de aquà para ser camarera de una fonda.