Río perdido
Río perdido —Ahora, los hombres maduros como yo pueden probar suerte, ¿eh? —dijo, y al mismo tiempo le cogió el brazo, apretándolo. Estaba sonriente, amable, pero en sus ojos y su manera de ser se revelaba claramente su audacia.
Ina no se movió ni miró a Setter. Observaba a su padre mientras Setter la tenía cogida. Lo que vio, confirmó sus sospechas. Setter dominaba a su padre, éste lo sabía y se daba cuenta en aquel momento de que esa dominación alcanzaba a su hija.
Luego la joven se desasió, no sin cierta violencia, y salió de la habitación, dirigiéndose al campamento. Lo que hasta entonces no había pasado de ser una situación molesta, era ahora una intriga. De momento sintióse Ina desamparada, como cogida en una trampa. Su padre no era contrincante para Less Setter. La actitud de éste era la del que domina la situación. Luego la joven se enfureció, olvidando su miedo y recordando, en cambio, la advertencia de su madre.
—Uno de nuestros fornidos vaqueros que pudiese luchar por mí —murmuró—. Parece cosa fácil; ¡son todos tan buenos y tan simpáticos…! Pero… ¡cómo podría decidirme a hacerlo… si amo a Ben Ide!