RÃo perdido
RÃo perdido —No. Me he invitado yo solo.
—¿Le ha contado mi padre lo de… aquella terrible lucha? —continuó la joven.
—SÃ, pero no lo hizo hasta que estuvimos ya en camino.
—¡Oh! Me alegro… DÃgame, ¿por qué ha venido usted?
—Bien, señorita Ina, el caso es que los rancheros de Hammell, su papá de usted y Amos Tide, sobre todo, quieren que se acabe con la banda de abigeos. He mandado agentes mÃos a todas partes y yo mismo iré a Silver Meadow. Allà opera una banda de ladrones.
—Silver Meadow, ¿está esto cerca de los campos de lava?
—No. Silver Meadow está RÃo Perdido arriba, a unas cuarenta millas, creo. Los campos de lava están al oeste del lado Tule.
Los ojos escrutadores de Strobel inspiraron confianza a Ina. ParecÃa un hombre respetuoso y compasivo.