RÃo perdido
RÃo perdido —Ahora, en cuanto a lo que yo pienso —continuó ella—, tome lo que diga por lo que valga. El súbito encumbramiento de mi padre desde la medianÃa, para no decir pobreza, a la oportunidad de ganar más dinero aún, le ha trastornado. Papá conoce a fondo la agricultura, la ganaderÃa, pero nada más. Es un hombre sencillo, confiado y entusiasta como un muchacho. Setter le ha enredado, metiéndole en un sinfÃn de negocios. Papá ha dado el dinero, ha firmado documentos, hipotecas, letras, y Setter ha dado su ingenio. Sin duda, para su provecho propio. No me sorprenderÃa nada que Setter hubiera metido a papá en hechos criminosos. Lo cierto es que lo tiene cogido y pronto tratará de hacer que papá me obligue a casarme con él.
—Y eso será muy divertido, ¿verdad? —exclamó Strobel revelando de pronto la profundidad de su simpatÃa.
—Vaya… No cabe duda —repuso Ina riendo.
—Bien, señorita Ina; le quedo muy agradecido por cuanto me ha dicho. Me ha dado otro aspecto del asunto. Es usted muy inteligente. Me gustarÃa estar más en el pellejo de Ben Ide que en el de su padre de usted.
—¿Por qué lo dice?… ¿Por m� —preguntó Ina sospechando de pronto que sus esperanzas fuesen vanas.