RÃo perdido
RÃo perdido —No, lo digo por el aspecto de las cosas —repuso Strobel, pensativo—. Sin embargo, no se sabe nunca lo que puede pasar. Yo represento la Ley, pero si no logro prender a los abigeos durante este verano, perderé mi puesto. Amos Ide, su padre de usted, Setter y otros rancheros pertenecen al Consejo y me lo han insinuado. Y si traen policÃas de Redlands o de Klamath, el resultado podrÃa ser fatal para Ben. Porque es a él a quien persiguen. Hasta el mismo padre de Ben dice que serÃa menester echarlo de la región… En cuanto a mÃ…, bien; aun antes de hablar con usted, hubiese sido preciso que yo cogiera a Ben Ide en flagrante delito de robar ganado para arrestarlo.
Hacia el final de la charla, Strobel elevó la voz, hablando con fuerza y convicción tal que Ina se quedó mirando, agradecida, al hercúleo alguacil mayor.
—Y ahora le diré por qué, señorita Ina —terminó Strobel, sonriente—. Conozco a Ben desde pequeño; le enseñé a pescar y muchas cosas: Y BenjamÃn Idees tan ladrón de caballos y vacas como yo.