RÃo perdido
RÃo perdido —Y… ¿qué es? —preguntó Ina reteniendo el aliento.
El centelleo de sus ojos negros la sobrecogió.
—Ben se muere de amor por usted.
—¿Ben… se muere de… amor… por m� ¡Oh! Nevada, usted…, usted…
—Seré lo que usted quiera, Ina, pero he dicho la verdad. Ben está muriéndose de amor. Es un muchacho muy fuerte y resistente, pero… empieza a flaquear. Ni come, ni duerme, ni descansa… Está loca por usted.
Ina habÃase encorvado como bajo la fuerza de un huracán y, apoyada en el enebro, temblaba a un tiempo de angustia y de dicha.
—Perdóneme, IrÃa, que se lo haya dicho asÃ, de pronto —continuó Nevada tocándole la cabeza con mano suave—. Pero es preciso hacer algo. ¡Escúcheme! Hettie me dijo que creÃa que usted amaba a Ben que lo amaba ya de niña y que nunca cambiarÃa. Hettie sólo se lo figuraba, pero yo lo sé. Lo he visto en su rostro. No me lo negará usted, ¿verdad que no?
—No… Es la desdichada…, la terrible verdad —balbuceó Ina.
—No digo que no sea terrible, pero jamás desdichada —repuso Nevada con voz distinta, rápida y vibrante—. Ben y usted se unirán, no cabe duda. Yo voy a matar a ese Less. Setter…