RÃo perdido
RÃo perdido —No se lo puedo decir. En seguida sabrÃa que he, estado aquÃ. Busque otro medio. Creo que se necesita algo más que el ruego de Marvie para que venga… Y cuando venga Hettie aquÃ, permita que la vea. DÃgale que la amo. DÃgale que estaré al lado de Ben hasta el último aliento. DÃgale que seremos honrados y que ni Setter ni fuerza alguna del infierno puede torcernos. Nos hallamos próximos a una crisis, Ina; seguramente en el otoño sobrevendrá. Ben y yo tenemos un triunfo que jugaremos a su tiempo. Ese piel roja amigo nuestro…, le llamamos Modos…, es el mejor rastreador que he conocido. Vamos tras esa pandilla de ladrones de ganado para cogerla con las manos en la masa. Puede usted decÃrselo a Hettie. ¿Qué dirán entonces su papá de usted y el de Ben?… Ina, estamos luchando como unos locos y no se nos puede vencer, pero… sólo usted puede animar a Ben. ¿Lo hará?
—¡Oh, Nevada, qué bueno es usted! ¡Que Dios le bendiga! —murmuró Ina abrazándolo—. SÃ, lo haré…, lo haré, aunque tenga que ir yo misma a RÃo Perdido.