RÃo perdido
RÃo perdido —Pero si es verdad —le interrumpió Marvie—. Quisiera tener más años… Ben, no hace falta que ponga esa cara de entierro. Ina odia a Setter, le odia lo mismo que mi perro odia fa mofeta. Y, en eso, poco importa lo que mi padre pueda decir. FÃjese lo que hizo con Macadam. Ese currutaco se habÃa entendido con papá y creyó que era novio de Ina. ¿Lo era? —¡Claro que no! ¿Sabe usted lo que Ina hizo cuando quiso besarla? Mamá lo vio todo y me lo dijo porque no quiere que yo sea como ese Macadam. ¿Qué le parece que hizo Ina?
—Pronto… dime, ¿qué hizo? —exclamó Ben.
—Pues le dio un bofetón, haciéndole sangre, y después le dijo que jamás volverÃa a dirigirle la palabra. El hombre se marchó con la cara hecha un tomate, papá tuvo que irse aprisa y corriendo a Klamath para devolver el dinero que el viejo Macadam le habÃa prestado. Se lo oà decir a papá cuando habló con Ina. También dijo Ina a mi padre que irÃa a hacer de camarera a Hammell, antes de casarse con Macadam. Ya ve que hermana tan valiente tengo.
—¡Sà que lo es! —repuso Ben con voz ahogada, inclinándose sobre el aparejo de Marvie, sin lograr que pasara inadvertida su emoción.
—Ben, usted quiere a Ina —dijo Marvie, con mucha seriedad.
Alzando la mirada, Ben comprendió que era mejor confesar la verdad, costase lo que costase.