RÃo perdido
RÃo perdido —SÃ, hijo, sÃ, la quiero —contestó.
—Me lo figuraba —continuó Marvie; muy satisfecho—. Lo averigüé aquella noche que encontramos a Hettie.
—¿Ah, s� —Ben hubiese querido abrazar al muchacho, que le recordaba a Ina cuando era una niña aún.
—¿Sabe ella que la quiere?
—No estoy seguro, Marvie…, creo que no —repuso Ben si saber qué decir.
—Pues… convendrÃa que lo supiese, Ben —aseveró el muchacho—. Ina lo pasa ahora muy mal, porque tiene que animar a mi padre y evitar que mi padre se enfade.
—Marvie, ya tienes edad para saber que no puedo ir a tu hermana para decirle… eso —afirmó Ben haciendo un esfuerzo—. Mi padre me echó de casa y la gente cree que lo merecÃ…, que no soy bueno para nada, y cosas aún peores.
—¡TonterÃas! —exclamó Marvie, desdeñoso—. Ina lo ha oÃdo todo y estoy seguro que precisamente por eso le quiere todavÃa más.
—¡Ay, hijo mÃo! Tú debes equivocarte —murmuró Ben, bajando la cabeza.