RÃo perdido
RÃo perdido —¡Dios bendiga a Hettie! —exclamó BenjamÃn—. No me sorprende. Ya de niña tenÃa un corazón muy grande. Ahora tiene casi diecisiete años y ya es una mujercita. ¡Y pensar que no la he visto en dos años!
Modoc regresó con los cubos de agua y BenjamÃn terminó de preparar el desayuno. Cuando sus compañeros se sentaron a la ruda mesa, el joven salió para leer la carta de su hermana. Se echó a la sombra de un árbol y con mano temblorosa abrió el sobre.
El Rancho.
Querido Ben
Te escribo rápidamente estas lÃneas, y sólo una parte de lo que quisiera decirte, porque me dice el chiquillo que Nevada me espera afuera y que tengo que darme prisa. ¡Cuánto me gustarÃa que fueses tú quién está esperando!
»Papá está fuera. Se ha ido con el señor Setter a Klamath Falls. Los dos están haciendo grandes negocios con el ganado. Hay muchos rancheros que se están arruinando a causa del tiempo seco. Creo que mejor serÃa que papá ayudase a esos pobres, y no se aprovechase de su des gracia como está haciendo. No me gusta ese Setter, y cuando vengas te diré el motivo.