Río perdido

Río perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—… Que se moría de risa al verlo.

Ben respiró muy hondo y miró receloso a Marvie. ¿Acaso ese chico de limpios ojos podría ser capaz de duplicidad?

—Marvie, si me mintieses en estas cosas…, podrías despedirte de caballos y de pesca y de mi amistad.

—Ben, le digo la pura verdad —protestó Marvie con rapidez—. Ina dijo eso y lo que dijo además es aún muchísimo mejor.

—Entonces… ¡por lo que más quieras!, habla —contestó Ben.

—Dijo: «Dile a Ben que venga a verme…». Y ahora, Ben, ¿qué dice usted?

—Me faltan palabras, hijo mío —repuso Ben, confuso y emocionado.

Y en lugar de hablar, arrastró a Marvie llevándolo al patio, al corral, a los graneros, y, por fin, a los campos de pastos y al remanso donde brotaba el manantial prodigioso. Allí enseñó al muchacho el arte de pescar truchas. El aparejo de Marvie se rompió como Ben había predicho, pero no sin que el chico hubiese hecho una buena pesca. Cuando regresaban a la cabaña, Marvie estaba cabizbajo por la pérdida de su caña de pescar, y Ben trató de animarle.

—Ya te llevas buena cosa para la cena. Cinco truchas y de buen peso todas. La próxima vez te traes un aparejo más fuerte o usa el mío.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker