Río perdido
Río perdido Y espoleó a su jaca, dejando a Ben clavado en el suelo, aturdido y asombrado. Luego entró en la cabaña y estuvo largo tiempo echado sobre la cama, mirando al techo, pensando siempre en lo mismo. Al fin levantóse, porque acababa de oír el ruido metálico de los cascos de un caballo. A1 salir, vio que venía Nevada. Ben hablase olvidado por completo de su amigo y, al verlo, volvió a sentir temor y ansiedad.
—¿Dónde has estado? —preguntó, cuando el vaquero se acercó sobre su montura.
—¿Cómo estás, Ben? ¿Has tenido visita? —dijo Nevada con calma. Parecía más sereno, más frío que otras veces.
Ben dio un suspiro.
—¿Dónde has estado?, —tornó a preguntar el joven, esta vez con impaciencia.
—¿Yo? ¡Oh!, he estado cabalgando por el solitaria país —replicó Nevada apeándose.
—¿Dónde diablos has estado? —exclamó Ben gritando, irritado ante la calma de su amigo.
Nevada se volvió hacia él, sonriendo con ligero asombro.
—Pues sí que te pica la curiosidad, Ben.
—Sí, y mal lo vas a pasar si no me contestas enseguida —declaró Ben.