RÃo perdido
RÃo perdido —SÃ…, es terrible, ¿verdad? ¡Cómo se encolerizarÃa mi padre! ¡Y el señor Setter! ¡Me estremezco al pensar en su furia! Pero, vamos al caso… Ben, esta mañana llegaron a nuestro rancho dos desconocidos y se establecieron en él. Hubiera podido evitar encontrarme con ellos, puesto que el campamento está alejado del rancho, mas sentà curiosidad y, estando papá, Setter y los vaqueros fuera, me aproveché de la ocasión para averiguar quiénes eran. Fui, al rancho y les pregunté quiénes eran y qué querÃan. Al principio mostráronse muy evasivos. El uno es un hombre alto, grueso, de cara ruda y voz ruidosa; se llama Judd. El otro, más delgado, tiene el rostro enjuto y es narigudo. Lleva sombrero de anchas alas que esconden sus ojos, y no me inspiró confianza. Se llama Walker. Vienen de Redlands. Bueno, pues les pregunté por segunda vez y con mayor claridad qué asunto les traÃa al rancho. Entonces el llamado Judd me enseñó su escudo de plata diciendo que era el alguacil de Redlands y que Walker era su agente, que habÃan venido a causa de un urgente aviso de Less Setter, quien se decÃa representante de la Asociación de Ganaderos de Hammell. VenÃan preparados para arrestar a ciertas personas contra las cuales Setter presentarÃa pruebas. No pude sacarle más, pero ya fue bastante para preocuparme. Por eso rogué a Marvie que me acompañase en seguida aquÃ.