RÃo perdido
RÃo perdido —Escúchame, Ben —empezó la joven con gran seriedad—. TenÃa mis buenos motivos para venir aquÃ, con riesgos y todo. Y si quisiera mentirte, podrÃa decir que aquéllos fueron la causa. Pero no, aun antes de saber lo que he descubierto hoy, estaba decidida a venir.
—¡Ina!