RÃo perdido
RÃo perdido —Ciertas personas debemos de ser Nevada, Modoc y yo —murmuró Ben, pensativo.
—Claro que sois vosotros. Mas no creo que papá tenga algo que ver con ellos. Te digo, Ben, que mi padre tiene muchas preocupaciones, se ha metido tanto en ciertos negocios que no sabe si está cabalgando o andando a pie, como dice Bill Sneed… Dime, ¿pueden esos poli cÃas arrestarte sólo porque Setter lo diga?
—Si obran honradamente, no. Pero lo malo es que Setter puede haber inventado algún truco o haber encontrado algo de qué acusar a Modoc o especialmente a Nevada, por algo que hayan hecho mucho antes de venir aquÃ. PodrÃa presentar las cosas de tal forma para envolverme a mà en el asunto. Francamente, Ira, no me gusta la llegada de esos policÃas.
—Pero, Ben… ¿Estando prevenido?
—SÃ, has hecho muy bien en venir para avisarme. Te debo…
—Ya te he dicho que no he venido por eso —le interrumpió la joven—. Iba a venir de todos modos.
—¿Ah, sÃ?…, ¿por qué? —preguntó Ben con voz esforzada. El cambio de la conversación habÃale permitido serenarse, pero no habÃa soltado la mano de la joven y ahora le parecÃa que estaba temblando al borde de un abismo.