RÃo perdido
RÃo perdido —SÃ, casi siempre. Nunca olvidaré el dÃa que, hace de eso cuatro años, llegó aquÃ, montado a caballo. Estaba herido, extenuado por el hambre, casi moribundo. Lo llevé a mi cabaña, le cuidé hasta que estuvo bien. Desde entonces se ha quedado a mi lado y hemos llegada a ser verdaderos hermanos. Mas nunca me ha dicho quién es.
—Tu acción fue muy noble, Ben. Y vuestra amistad es una cosa muy hermosa. Estoy segura de que puedes evitar que derrame sangre.
—No lo sé, pero creo que no, sobre todo si esos policÃas tratan de arrestarme. Y si Nevada descubre que es obra de Setter…
Ben terminó la frase con un silbido.
No le fue posible a Ben alejar siempre la mirada; involuntariamente tornó a mirar a Ina. ¡Qué hermosa, qué dulce era! Y le estaba contemplando con sus ojos aterciopelados. Ben tuvo que hacer un violenta esfuerzo para no tomarla en sus brazos. Soltó la mano de ella… y al instante sintió vehementes deseos de cogerla otra vez.
—Ben… ¿te ha dicho Marvie de qué manera me ha perseguido ese Setter? —preguntó Ina, cediendo a un impulso.
—¡Cómo! —exclamó Ben, furioso—. Marvie habló mucho de Setter, pero le odia y no lo tomé en serio, tratándose de un muchacha.