RÃo perdido
RÃo perdido —Si Modoc sabe dónde encontrar a la pandilla y ésta no nos ve ni nos oye, la cosa es como coser y cantar. Compréndelo bien, todo lo fÃo en el indio. Tengo para mà que hará más que pagarte la deuda de gratitud que contigo tiene por habértelo llevado a tu cabaña cuando lo echaron de la taberna de Hammell. Modoc tiene ojos de águila y el olfato de un perro. Como rastreador es único y eso que yo me he pasado la vida rastreando. Cuanto más lo pienso, más me sorprende que no hayamos caÃdo antes en la idea. La banda de Bill Hall es pequeña… sólo se compone de cuatro o cinco hombres. Por fieros que sean tienen que dormir. Y puedes tener la completa seguridad de que Modoc sabrá encontrarlos y que los cogeremos durmiendo.
—Ojalá los atrapásemos con ganado robado.
—Pues… ¿para qué estarÃa Bill Hall en estos contornos si no tuviera ganado? Modoc ha visto a los bandidos y está seguro de que tienen oculto en cualquier sitio parte del ganado robado. Como sabes, todo lo que roban lo llevan por la sierra, sea por el sur, sea por el oeste. Ninguno de los rancheros de Hammell y de la vecindad ha vuelto a ver jamás vacas robadas. SÃ, éste es un paraÃso para los abigeos.
—¿No es posible que tropecemos con Strobel? Ina me dijo que ha ido a Silver Meadow. Hart Blaine está por allà con parte de sus vaqueros.