RÃo perdido
RÃo perdido —Claro que sÃ… Y ahora recuerdo que Modoc nos ha dicho que no dejáramos de mirar el borde opuesto de esta cañada, porque él lo recorre. Nos hemos olvidado. Dame los gemelos. Aunque nosotros, a simple vista, no podamos verle, el indio si puede vernos a nosotros.
Nevada recorrió con la mirada, valiéndose de los prismáticos, todo lo largo del borde opuesto, y Ben tenÃa la vista pendiente de los movimientos de su amigo. De pronto el vaquero se detuvo, ajustó los gemelos y se quedó in móvil.
—Veo a Modoc… directamente frente a nosotros… No está en el mismo borde, sino un poco atrás… y nos ve. ¡Qué vista tiene ese indio!… Ben, nos está haciendo señales para que retrocedamos…, señal hacia abajo… ¡Caramba! Lo que Modoc dice es que Hall nos ha visto o que nos va a ver. ¡Atrás!
Rápidamente se alejaron del borde para que desde el fondo de la cañada no pudiesen descubrirles. Apeáronse de sus, caballos y buscaron otra vez a Modos con los prismáticos. Ben los cogió también y pronto se dio cuenta de que el indio trataba de comunicarles algo muy importante. Sus ademanes eran enfáticos y pintorescos, comprendiendo Ben, de ellos, que abajo, en la cañada, sucedÃa algo inusitado.