RÃo perdido
RÃo perdido —Nevada, creo que Modoc nos quiere decir que Hall nos ha visto. Señala hacia abajo y luego hace un ademán como queriendo decir que se alejan. Vamos a ir hasta el borde, arrastrándonos.
Con gran cautela avanzaron, ocultándose al fin tras unas matas, donde, echados de bruces, no era posible descubrirles desde abajo. A pesar de mirar atentamente a todas partes, no vieron sino las volutas azuladas del humo. Cuando volvió a enfocar al indio con los gemelos, vio que éste se alejaba, borde abajo, montado a caballo.
—Modoc se marcha, Nevada. ¿Qué te parece?
—Maldito si lo sé. Temo que nos hayan visto, pero pronto lo sabremos. Ellos, naturalmente, no saben ni quiénes somos, ni cuántos, y no se atreverán a salir por aquel desfiladero, y mucho menos quedarse en la cañada.
—Lástima que nos hayan visto —dijo Ben con amargura—. Yo tengo la culpa, me apresuré demasiado. Continuaron mirando durante algunos minutos más, reprochándose Ben de haber echado a perder una magnÃfica oportunidad para atrapar a los bandidos.