RÃo perdido
RÃo perdido —Regresar al campamento —repuso Nevada poniéndose de pie—. Carguemos nuestras armas, por si acaso. De nada sirve tenerlas descargadas… Largo es el camino hasta nuestro campamento, y aunque nada podemos hacer ahora con el ganado que está en el fondo de la cañada, hay que pensar que nos conviene poder probar algún dÃa las cosas. Dame tu pañuelo: lleva tus iniciales y lo ataré aquà al árbol, y de este modo podemos demostrar, el dÃa que convenga, que desde aquà vimos el ganado de tu padre. Cuando menos, podemos probar que estuvimos aquÃ. La cosa está clara, si fuésemos ladrones, estarÃamos en el cañón, y no aquà arriba.
—Nevada, estoy seguro de que los bandidos han abandonado la mayor parte de sus cosas en el campamento. ¿No te parece que deberÃamos ir a cogerlo?
—No hay tiempo, emplearÃamos un dÃa entero. Lo que debemos hacer es regresar rápidamente para arreglar un pequeño equipo, y asà podremos marcharnos tan pronto llegue Modoc. Quisiera saber adónde va ese ramal de la cañada; según sea, puede favorecer o entorpecer la persecución. Modoc lo sabrá. Una cosa es cierta; Bill y los suyos se dirigen a las tierras bajas donde escasea el agua; pero se le acabó la suerte que hasta aquà ha tenido.