RÃo perdido
RÃo perdido —Pues vamos a cortar estacas y hacer una especie de cerca con puntas agudas, para colocarla firmemente en la parte más estrecha de la bajada a la caverna. Es posible que Hall intente huir de noche o nos ataque. Con la cerca lo evitaremos, pues no hay sitio alguno por donde pueda salir, si no es por el angosto sendero. ¡Y luego dirá que no tenemos suerte! ¡Si todo nos sale a pedir de boca!
—¿Tú crees que se rendirá?
—Absolutamente —repuso Nevada pronunciando su frase favorita con lentitud y énfasis—. Claro que estaremos mucho tiempo aquÃ, porque Hall recurrirá a todas las tretas para salir. Tal vez se arriesgue también a luchar antes de que se le acaben las provisiones, pero, cuando éstas hayan terminado, se rendirá pronto.
—¿Tú crees que durante la noche se atreverán a recoger, sus provisiones?
—SÃ, porque es fácil. Claro que probablemente oiremos el ruido. Si no me equivoco, he visto además un montón de leña en la pendiente. Desde aquà lo verÃamos mejor, pero no es prudente hacer de jirafa.
—Modoc, no ha cometido nunca, que yo sepa, ningún error —dijo Ben, como si quisiera convencerse a sà mismo de tan excelente cualidad.
—El indio es nuestra carta más fuerte —repuso su amigo con aplomo, Nuestra probabilidad de ganar está en proporción de mil contra uno.