RÃo perdido
RÃo perdido —Es necesario ganar, Nevada. Para nosotros es trascendental.
—Tu padre y el de Ina llevan ahora las de perder —aseguró el vaquero con fiereza—. Y para Setter…, ¡maldito sea!…, el asunto se presenta mucho peor.
—Aunque Judd y su agente nos siguiesen hasta aquÃ, nada nos pasarÃa.
—¡Ojalá vinieran! Los mandarÃamos a la caverna para que arrestasen a los bandidos. ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
—¿Y lo de la otra salida? ¿Podrá Modoc poner allà piedras de suficiente tamaño para impedir la fuga de los sitiados?
—Tú ten confianza en ese indio, Ben. Supongo que cubrirá aquel agujero con estacas y arbustos, poniendo en cima tantos bloques de lava, que ni cien hombres puedan levantarlos.
Desvaneciéronse los temores de Ben al oÃr hablar a su amigo.
—Todo depende ahora de nuestra vigilancia. No debemos dormir ni un momento.
—¡Bah! Yo puedo estar aquà vigilando doce horas seguidas sin pestañear siquiera. Lo mejor será que sean siempre das los que vigilen; entre tanto, el tercero de nosotros puede dormir, buscar agua, preparar las comidas, cuidar de los caballos y todo lo demás. Luego, tan pronto vuelva Modoc, vamos a hacer la cerca para cerrar la salida.