RÃo perdido
RÃo perdido —Ben, desde hace seis meses que veo venir eso —dijo Nevada con voz suave, aproximándose paternalmente a su amigo—. No supe bien lo que era, pero Hettie me ha puesto sobre la pista. Te digo que nuestra suerte ha cambiado, ya no nos será adversa… Es posible que tenga que matar a Less Setter, pero eso no va a ninguna parte… Ahora te vas a ver a tu madre y a tu hermana, las llenarás de felicidad, puesto que tienen fe en ti. Mientras estés fuera reflexionaré seriamente. Pero, de todos modos, vuelve mañana por la noche.
—¿En qué vas a reflexionar tan seriamente? —preguntó Ben con curiosidad.
—Pues… sobre todo, acerca del Rojo de California —repuso Nevada gravemente—. Ese pelirrojo de mustang ha invernado en las cercanÃas del lago Mule Deer.
—¡Imposible, Nevada! —exclamó BenjamÃn, dolorido.