Río perdido
Río perdido Durante la primera parte del sitio, Ben y sus amigos obtuvieron muchas pruebas de la presencia de sus prisioneros. El olor de humo y a veces las azuladas volutas de éste, emergían de la caverna. También oíanse de cuando es cuando sus voces y, aunque raras veces, el ruido del hacha con que partían leña. Con alguna frecuencia sucedía que los vagos rumores que se percibían en la entrada de la caverna, en la quietud de la noche, obligaban a los vigilantes sitiadores a disparar sus armas. Nevada solía disparar su rifle de tiempo en tiempo, sólo para llevar a los sitiados el convencimiento de que la vigilancia era tenaz y firme como el primer día. Sin embargo, cuanto más tiempo tardaba Hall en intentar la huida, tanto más suplicaba Nevada a sus amigos que no cesasen un segundo en la vigilancia.