Río perdido
Río perdido El lago Mule Deer apareció blanco y desolado a la última luz de las estrellas, helada su superficie. Al verlo, Ben se dio perfecta cuenta de frío que reinaba y le causó sorpresa el hecho; mas al reflexionar, se dijo que había visto helarse Río Perdido en fecha anterior a aquélla. La Naturaleza mostrábase inexorable. La sequía había sido terrible y la situación empeoraba a causa de las heladas. ¿Qué sería de la caza, qué del ganado? Le dolió pensar que los caballos salvajes pudieran llegar a morirse de sed.
El avance era muy lento, no por falta de vigor en los caballos, pues éstos estaban frescos aún, sino por el bandido herido, que, poco a poco, se debilitaba.
La luz del día llegó cuando la comitiva se aproximaba al rancho de Ben. Pasó por entre los pastos vacíos y el río helado. Todas las puertas del granero y las del corral estaban abiertas. Frisbie no podía haberlo hecho. También la puerta de la cabaña estaba abierta. Ben iba a chillar a causa del inexplicable hecho, cuando vio que Modoc se levantaba de la silla como para mirar la superficie helada del lago, y dejándose caer otra vez rápidamente. Ben, barruntando algo inusitado, puso su caballo al galope, para alcanzar a Modoc, el cual habíase vuelto. Nevada también miraba al lago.
—¿Qué es lo que has visto? —preguntó Ben.
—Caballo rojo… sobre el hielo —repuso el indio con voz forzada.