RÃo perdido
RÃo perdido —Escucha, pues, lo que se me ha ocurrido —repuso la joven rápidamente—. Setter tiene la intención de arruinarte y, contigo, al pobre Ben Ide. Porque yo no me casaré con él, aunque tú o Ben me lo permitieseis… Pero, papá, por malo que sea Setter, no es posible que se salga con sus maquinaciones. Algo ha de suceder. No puedo explicarlo…, lo presiento… Por reales que parezcan las pruebas que puedan aducir esos policÃas, no hagas caso; no te comprometas a nada. ¡Espera!
—Hija, he escuchado las palabras melosas de Setter y las de otros tantas veces y no me he fijado en las tuyas, ni las de tu madre, que ya es hora que os escuche a vos otras. Asà lo haré, te lo prometo.
Juntos llegaron a la cabaña donde estaba la oficina. HabÃa muchos vaqueros en la vecindad sin hacer nada. HabÃa también varios caballos, polvorientos y cansados, esperando ser conducidos al corral. Bill Sneed estaba sentado en las gradas, e Ina creyó que el vaquero le hacÃa señas. Setter estaba dentro, hablando con Judd y Walker. Ina entró junto con su padre y no dejó de ver la oscura mirada de Setter.