RÃo perdido
RÃo perdido En aquel momento se adelantó Setter con aire de autoridad.
—Son pruebas que guardaremos hasta que Ide esté en poder de la policÃa. Espero que usted declarará contra él.
—Pues… no haré tal cosa —exclamó Blaine.
—Puedo obligarle. Soy socio de usted. Ha robado nuestro ganado.
—Mire, Setter, cuando yo vaya a los tribunales, será para recobrar algo más que unas pocas cabezas de ganado —contestó con enigmática testarudez.
—Haré que el propio padre de Ide declare contra él —exclamó Setter palideciendo y furioso.
—Eso… serÃa una verdadera felonÃa —manifestó Blaine, asombrado ante tanta maldad.
Setter blasfemó en voz baja. Ina, al mirarlo, comprendió que el caso de él contra su padre y Ben Ide no era tan perfecto como el intrigante pudiera desear. No cabÃa duda de que habÃa un defecto en alguna parte.
—Señor Blaine, ¿quiere usted enviar sus vaqueros a aquella cañada para que saquen de allà el ganado robado? —preguntó Judd.
—¿Qué tal está la cañada de agua y pastos? —Muy bien, no la hay mejor en todo el paÃs.
—Pues lo dejaremos allÃ, mientras Amos Ide diga lo que desea hacer —decidió Blaine.