RÃo perdido
RÃo perdido Judd bajó la cabeza, y no sabiendo qué hacer ni qué pensar, miró en derredor, obviamente buscando a Setter. Blaine se dirigió a Ben y puso una mano sobre su rodilla.
—Ben, siento mucho que estés aquà —dijo ásperamente, pero no sin un dejo de bondad.
Ben se mostró sorprendido y dirigió una mirada de gratitud al padre de Ina.
—Muchas gracias, señor Blaine. No sabe usted cuánto lo siento yo —repuso.
—Tu padre está aquà con el señor Setter. El rostro macilento de Ben se puso rojo.
—SÃ, señor, ya… lo suponÃa —contestó con voz ronca.
—Muchacho, ¿eres culpable? —continuó Blaine.
—SÃ…, soy culpable… —confesó Ben, avergonzado y arrepentido—. Pero… estaba loco…, no sabÃa lo que hacÃa. Nunca creÃ…