RÃo perdido
RÃo perdido E Ina se quedó inmóvil, abrazada a Marvie. El caballo rompió el cÃrculo de hombres. Dando gritos estridentes, éstos apartábanse, escapando apenas a los veloces cascos.
Ina vio a Nevada en el aire, quedando de pie casi junto a ella. Al pasarla, con sobrenatural palidez en el rostro, los ojos terribles parecÃan clavarse en Ina.
Oyóse una detonación tronante…, otra…
Judd saltó de la silla y se cayó, hundiendo el rostro en el polvo. Su caballo se encabritó. Walker lanzó horribles gritos, el rostro ensangrentado. Su montura, dando un salto, le echó a tierra, donde se agitó breves momentos, quedando luego rÃgido.
Bill Sneed, cogiendo la brida de la montura de Ben, que iba a encabritarse, la sujetó, apartándola.
—¡Que nadie se mueva! —bramó Nevada con voz tajante.
El revólver negro, humeante, temblaba en la desnuda mano.
—¡Tú! —dijo Setter, jadeante, saltándosele los ojos. Nevada asintió con un movimiento de cabeza.
—¿Todo el tiempo… has sido… amigo de Ben Ide? —preguntó Setter como si se ahogara.
—¿Si he sido su amigo? Ahà tienes la prueba. Mira a Judd y Walker.
Setter se tornó lÃvido.
—¡Dios. Todopoderoso!