RÃo perdido
RÃo perdido —Claro que sÃ. Él y yo trabajábamos de común acuerdo. Yo robaba el ganado y él lo vendÃa. Cinco años atrás, trabajábamos en Arizona, pero allà la vida se le hizo imposible, y entonces se fue al Estado de Nevada. Luego, al venir a California, me mandó a buscar.
—¿Cuánto hace de eso?
—Hará unos tres años.
—¿Hay otras bandas de ladrones por aqu�
—No; la mÃa es la única, pero hacÃamos las cosas de tal forma que parecÃa que operaban muchas. Fue una idea de Setter. La mayorÃa del ganado lo sacamos por el desfiladero de la cañada de Silver.
—¿Sabe usted quiénes eran Judd y Walker?