RĂ­o perdido

RĂ­o perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cogí los gemelos de Ina y me fui al lado oeste del lago, donde me apeé para esconderme entre la artemisa. De este modo avancé hasta ver la cabaña de Ben. Me puse a vigilar. Vi que Judd y Walker llevaban un saco pesado al granero de Ben. Cuando salieron, no lo tenían. Y…

—Strobel —dijo Blaine al alguacil, interrumpiendo a su hijo—, ha de saber usted que Judd trajo aquí algunas orejas, marcadas, de toros, jurando que procedían de un saco que estaba en el granero de Ben. Dijo que habían dejado el saco allí para enseñárnoslo.

—Pues bien, papá, el saco no estaba allí antes de ir Judd —exclamó Marvie—, porque yo he ocultado siempre mi aparejo de pescar en el desván del granero. He ido allí, cuando menos, doce veces, y nunca, nunca, he visto ese saco.

Blaine mirĂł a su hijo con grave sonrisa.

—Marvie, entre otras cosas que salen ahora a la luz del día —observó—, parece que está el hecho de que tú has cogido un caballo y te has ido a Río Perdido, digamos, cuando menos doce veces.

—Sí…, papá —balbuceó Marvie, asustado.

Blaine atrajo a sĂ­ al muchacho y le dio un abrazo, brillando en sus ojos acerados una curiosa luz.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker