Río perdido

Río perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No. No lo he olvidado. Pero yo…, ahora…, señor Blaine, no puedo tomar ese dinero.

—¿Por qué no? Te lo has ganado, y si no tú, Nevada…

—¡No…, no! —interrumpió el joven a Blaine—, no puedo separarme del Rojo.

—Bien, bien; de todos modos tendrás que tomar el dinero —repuso Blaine con disimulo—. Así lo espero, y tú y el Rojo de California formaréis parte de la familia.

Y se marchó rápidamente.

Ben, henchido el pecho por su victoria, emocionado por lo que acababa de oír, se apresuró a seguir a Blaine. Y al pasar, vio, de reojo, a su padre, que seguía clavado en el suelo, inmóvil como una estatua. Ben continuó su camino.

—¡Benjamín! —exclamó su padre en una voz que Ben jamás había oído. Y, sin embargo, no hizo caso.

—¡Ben!

Pero Ben salió, sordo a aquella voz.

El joven se dirigió corriendo hacia el campamento de los Blaine. Marvie le alcanzó, acompañándole.

—¿Me deja ir con usted a ver al Rojo de California? —suplicó el muchacho.

—Si tu padre te lo permite, sí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker