Río perdido
Río perdido De las colinas bajaban arroyos fangosos; por las vaguadas de las cañadas precipitábanse torrentes de imponente caudal; las elevaciones de terreno en los alrededores del lago Mule Deer quedaban inundadas: el Río Perdido vertía una ancha avenida de aguas amarillentas en el lago, el cual agrandábase por momentos.
Cuando al fin se abrió el negro muro de las nubes, el sol inundó de nuevo con sus áureos rayos aquella hermosa región, más brillante y más fresca ahora. Las nubes se levantaron, dispersándose, barridas por el viento fortificante de octubre. Tras siete años de una sequía sin precedentes, par fin pudo considerarse como salvada por la lluvia la fértil región del norte de California.
Un día de veranillo de San Martín, cuando la policromía de la flora otoñal revestía las colinas y los prados, Benjamín Ide entró, montado en el Rojo de California, en su pueblo natal, del que $e marchara como proscrito y al que ahora volvía como héroe. El hermosa garañón creó una sensación mayor que el mejor de los circos que visitara Hammell.