RÃo perdido
RÃo perdido —Madre, háblame de los Ide —preguntó la joven, entre otras cosas.
—Pues lamento decirte que los Blaine y los Ide ya no son los vecinos que solÃamos ser —repuso la señora Blaine, pensativa—. Creo que la culpa es de tu padre. Amos Ide también ha hecho fortuna, pero la suerte no se le ha subido a la cabeza. Cree que nosotros somos orgullosos.
—Su esposa se ha mantenido alejada de toda sociedad durante estos últimos años. Antes iba aún regularmente a la iglesia, mas desde que el pastor empezó a predicar sobre los hijos pródigos, no volvió. Yo no he ido a verla desde hace mucho tiempo, pero he visto a Hettie. Está muy crecida. Tu hermano Fred estuvo enamorado de ella, pero no hace mucho se ha echado una novia de la ciudad.
—Y de Ben, ¿qué hay? —inquirió Ina.
—Dicen los vaqueros que ahora se ha convertido en cazador de caballos salvajes.
—Parece que se le considera un poco proscrito, ¿verdad?
—Se dice que Amos Ide dio a Ben a elegir entre arar el campo o vivir su vida de montaña. Ben prefirió dejar su casa. Su marcha fue muy dura para su madre.