RÃo perdido
RÃo perdido —Pero, papá, Ina no puede hacer toda la caminata a pie —protestó el chico, poniéndose encarnado—. A mà me serÃa igual.
—Ina irá con otro, el cual la llevará en coche —replicó el señor Blaine.
—¡Hum! Ya sé quién es: ese Macadam, supongo —dijo Marvie, disgustado.
—¿Quién es Macadam? —inquirió Ina, mirando primero a Marvie y después a su padre.
—Pues el chico lo ha adivinado —dijo riendo el señor Blaine—. Me olvidé hablarte de Sewell Macadam. Es: un joven muy simpático y bueno, de Klamath. Su padre es amigo mÃo, y es propietario de tres almacenes. Ya le conocerás, porque le he invitado a comer el domingo que viene.
—Me complacerá conocerlo —respondió Ina, aunque mirando, dudosa, a su hermano.
Éste no mostró que compartÃa el convencimiento de su hermana.
Después de la cena, cuando Ina y Marvie estaban solos en el saloncito, estando presente Dall, la joven hizo algunas preguntas acerca del hombre que habÃa de visitarlos el domingo siguiente.
—Es de la ciudad —repuso Marvie—. Es un petimetre que no me gusta.
¿Por qué no?