RÃo perdido
RÃo perdido —No sabrÃa decÃrtelo, pues no tengo ningún motivo. Pero no lo llevarÃa a pescar conmigo.
—Eso sà que es definitivo —observó Ina, pensativa—. Lo que no recuerdo es que papá tuviera costumbre de invitar a jóvenes los domingos.
—Ina…, yo he oÃdo algo… Si me prometes no decir nada… —murmuró Marvie mirando con recelo en derredor suyo—. Dall lo sabe también, porque estaba conmigo.
—Te prometo no decir nada.
—OÃmos hablar a papá y al señor Macadam; estaban junto al granero y trataban de un gran negocio. Macadam es padre de ese Sewell que va a venir el domingo. Es muy rico, tiene muchas tiendas. Él y papa van a hacer juntos un negocio, y se habla de ti.
—¡Marvie! ¿Qué estás diciendo? —exclamó Ina, sor prendida.
—Pregúntaselo a Dall, ella lo oyó también.
—Ina, yo he oÃdo que papá decÃa que si Sewell se enamoraba de ti la cosa irÃa como una seda —respondió Dall satisfecha, con ojos relucientes.
—¿Se lo has dicho a alguien? —preguntó Ina.
—A mamá, y Katie lo oyó. Mamá parecÃa confusa como suele mostrarse siempre. Katie nos echó de la cocina estaba furiosa. El novio de Katie es amigo de ese Sewell Macadam.