RÃo perdido
RÃo perdido —SÃ… y no, Ben —observó Ina—. Tengo mucho que contarte, y aquà no podemos hablar. ¿Cuándo tendrás tiempo para mÃ?
—Eso tú lo has de decir, Ina —respondió el joven mirándola fijamente.
Ina apartó la mirada, vaciló y luego; como si hubiese tenido una idea feliz, se volvió hacia el diciendo:
—He de encontrarme con tu hermana a las ocho en la vereda que hay entre tu casa y la carretera. ¿Quieres ir a esperarme all�
—Yo voy ahora a ver a Hettie y a mi madre. Pero, Ina, temo que te arriesgues mucho hablando conmigo.
—¿En qué sentido, Ben?
—La gente hablarÃa viéndonos juntos. Además tu padre…
—No me importa el riesgo. Di que irás con Hettie a encontrarme.
—Si realmente… lo deseas…, iré —repuso Ben vacilando bastante.
—Gracias, Ben. Hasta las ocho, pues —dijo la joven, y se marchó.
Ben subió la escalera para entrar en la tienda, y al pasar al lado de varias personas no percibió sus rostros y tampoco recordó lo que querÃa comprar, tan aturdido estaba.