Senda de héroes
Senda de héroes Fue tal el descanso que le produjo a Sterl la noticia, que mitigó incluso la mortificación de su fracaso.
AsÃ, pues, a las diez de aquella noche, el vaquero, detrás de Friday, se acercaba cojeando al fuego acogedor del campamento, donde Slyter y su esposa, Leslie, Red y Larry esperaban en vela, en una actitud que no habÃa más que verlos para comprender su ansiedad.
El momento fue más emocionante de lo que Sterl hubiera imaginado. Red, el zorro de oÃdo finÃsimo, se dio cuenta de su presencia antes que los demás y al verlos emerger de la oscuridad prorrumpió en su estentóreo:
—¡Yupi!
Mientras, Slyter exclamaba, con una agitación que sorprendió al vaquero:
—¡Es Sterl! ¡Bendito sea nuestro negro!
Leslie salió corriendo a su encuentro y, al llegar junto a él, pocos pasos de la lumbre, le rodeó con brazos ansiosos, profiriendo palabras entrecortadas, ininteligibles.