Senda de héroes
Senda de héroes —Vaya, patrón, estoy sorprendido. En realidad nuestras pérdidas son muchÃsimo menores de lo que me temÃa. Por toda esta parte la corriente es superficial. He visto que el ganado se clavaba en el fango; pero sólo hay tres capas de animales, una encima de otro. ¡SÃ, señor! Tenemos una suerte loca, Lo he calculado todo y mi cuenta da exactamente trescientas trece cabezas. Ni una más ni una menos. Y sobre este cálculo, arriesgarÃa cualquier apuesta.
—¿Es posible? —exclamó el ganadero, entusiasmado. —Yo no sirvo mucho para estas cosas. Pensaba que habrÃamos perdido un millar.
—No, ciertamente, patrón —replicó Red con énfasis—. Aténgase a mis cálculos. Estoy muy orgulloso de mi habilidad.
—Perfectamente.
—Es cosa sentada. ¡Cuán afortunados somos al fin y al cabo. ¡Mi fe en la Divina Providencia ha sido recompensada!