Senda de héroes
Senda de héroes El indÃgena, manifiestamente impresionado por Red, le dirigió la palabra en su jerga nativa.
—¿S� —masculló el vaquero; y en seguida añadió con voz sonora—: ¡.Santos Inocentes...!
Calamazo, Raspatas, mugs-landing y ¡vaya jirafa negra de una sola pata! Con lo cual el aborigen, impresionado de un modo tremendo, dio suelta a un chorro de palabras que por el volumen no desentonaban de las del vaquero.
—¿Eh? Eso no de suena tan bien. ¿Qué dice, Friday? Éste señaló la roja cabeza de Red y dijo:
—Hacer burla de ti.
El vaquero lanzó un rugido.
—¡Diablos! ¿De veras? ¡Eh, tú! ¡Que soy de Texas y capaz de mandarte esa pierna a paseo de un tiro! Inmediatamente, a su regreso al campamento, Slyter llamó a Red y a Sterl a su presencia y les informó de que Stanley Dann querÃa verlos en seguida.
Sterl, que se dio cuenta al instante del aire adusto de Slyter, preguntó:
—Vaya! ¿Qué ha ocurrido?
—Prefiero que os lo explique Dann —replicó el ganadero—. Se ha originado una pelea y los vaqueros están trastornados.
—¿SÃ? Si usted me preguntara, le dirÃa que eso no es nada nuevo en estos dÃas —dijo Red con su acento gutural, teñido de un deje mordaz.