Senda de héroes
Senda de héroes Slyter les acompañó por debajo de los árboles las pocas yardas que distaba el brillante fuego del campamento, donde Stanley paseaba de un lado a otro. El jefe llevaba la cabeza descubierta e iba en mangas de camisa; era un gigante de ojos profundos, que se mantenÃa firme bajo el peso de innegables cargas. Beryl estaba algo más atrás, en compañÃa de su tÃa y de la señora Slyter. Cerca de una tienda se distinguÃa con dificultad un grupo de hombres conversando en voz baja.
—Usted nos ha mandado llamar, señor —dijo Sterl, rápidamente.
—SÃ, siento tener que comunicarlo. Harry Spence ha muerto a tiros. Los vaqueros acaban de traerlo. Ha muerto sin recobrar el conocimiento.
—¿Spence? Es lamentable, señor. Pero apenas nos afecta en nada —contestó Sterl. No habÃa pensado mucho en Spence ni en varios de los elementos más rudos de los que formaban el equipo de Dann.
—Sólo indirectamente —replicó Dann con rapidez. Red intervino muy tranquilo:
—¿Quién ha matado a Spence, patrón?
—Bedford, el vaquero de Ormiston. Tom Bedford ha quedado malherido en la pelea.
Pero es fácil que se recobre.