Senda de héroes
Senda de héroes —No consigo ver ningún vehÃculo —añadió Larry—. Están demasiado lejos.
Friday tocó el brazo de Sterl y extendió su manojo de lanzas.
—Carretas. Por allá —dijo, señalándolas.
—¡Hola! ¿A qué distancia, compañero?
Sterl pensó que, con seguridad, era la primera vez en toda la vida de Red Krehl, que el tejano daba a un negro el nombre de compañero.
—Muy cerca —respondió el indÃgena.
—Red, las carretas van delante del ganado —intervino Sterl.
—La peor posición, precisamente. MÃster Salteador Ormiston dispone las cosas, sin duda, del modo más favorable para nosotros —replicó el vaquero. Luego, envolviendo la manada en una mirada atenta, se puso a calcular su número teniendo en cuenta las lindes de cada lado—.
Me parece que por ahÃ, hacia la izquierda, el terreno nos permitirá cubrirnos bien. Venid, amigos. El calor arrecia que es un gusto.
Descendieron de la colina por el lado más escarpado. Allà Red dijo a Friday que subiese detrás de Sterl. El negro le comprendió, pero meneó la cabeza.