Senda de héroes
Senda de héroes Y la expedición se internó entre las montañas. Pasaron tantos días delante de lo que parecía que había de ser el puerto, que Sterl perdió la cuenta de ellos. En realidad, Slyter, venciendo la oposición de Eric Dann, había insistido en que las carretas marcharan delante, pues en ciertos sitios tenían realmente que improvisar un camino. En ocasiones, una etapa de tres millas al día había de ser considerada como muy satisfactoria. El ganado empezó a ramonear de un lado para otro y muchos animales se extraviaron. Los vaqueros guardaban el rebaño por la noche en relevos de cinco horas. La segunda carreta de Slyter, conducida por Rolan4, se despeñó por un margen empinado. El vaquero escapó del accidente, pero fue preciso rematar a tiros a los caballos. A menudo, llegada la noche, Sterl y Red no podían encontrar un palmo de terreno horizontal para levantar la tienda y se dejaban caer sobre el suelo cubriéndose la cabeza para protegerse de los mosquitos, y durmiendo, a pesar de todo, como leños. Sterl reconocía cada vez más la exactitud de la cáustica predicción de Red.
Al cabo de diez días de pesadilla se encontraban remontando una cañada. Eric y Larry Slyter regresaron, derrotados, de sus exploraciones. Pero Friday, que fue el último en volver, vigorizó sus abatidos espíritus y reanimó su energía.
Venid conmigo —les dijo. Y todos recordaron que el negro todavía no les había defraudado.