Senda de héroes
Senda de héroes —¿Qué piensa, Krehl?
—¿Yo? ¡Vaya, no pienso nada en absoluto! —masculló el vaquero.
—¡No intente ponerme en ridÃculo! —rugió Stanley Dann.
—Muy bien, patrón. Excúseme. No soy ningún obstinado. Creo que debemos encontrar un camino que no podemos ver desde aquÃ.
—¡Perfectamente! Muchachos, buscad un sitio donde acampar.
Plantaron las tiendas al lado derecho del collado, en la base de una empinada pendiente.
TenÃan que subir de abajo el agua y la leña, tarea de la cual se encargaron Red y Sterl. Desde entonces, no hubo ya manos ociosas. Incluso Beryl ayudaba a la señora Slyter y a Bill.
—Apenas has empezado a reponerte la reconvino Sterl aquella noche—. Haz el favor de descansar.
Ella replicó, levantando los ojos hacia él con una sonrisa:
—Quiero desempeñar mi pequeña parte, Sterl.