Senda de héroes
Senda de héroes —No mates a tÃo Eric, Red. ¡No lo mates por mi! —gritó Beryl apasionadamente—. No lo merezco. Fui una loca. ¡Fui una vana, desvergonzada demente! Pero tÃo Eric solamente lo sabe a medias. Yo combiné con Ash Ormiston que aparentarÃamos que me robaba de la cama.
Ash estaba dispuesto a matar a cualquiera que se le opusiera, especialmente a tÃo Eric, con quien habÃa conspirado. Yo me avine a ir con él para salvar la vida de mi tÃo, para salvar a papá de la ruina, si no de algo peor. Pero Ormiston me traicionó. Robó el ganado de papá, y sin mi intervención, habrÃa asesinado a tÃo Eric. Él..., él...
No pudo decir nada más.
Leslie la condujo lejos del grupo de los petrificados hombres.
Eric Dann aprovechó el momento para escabullirse debajo de los árboles. Sterl creyó adivinar que de todos los presentes su amigo Red parecÃa el más trastornado por la revelación de Beryl. Y, sin embargo, no es que para él, como para los otros, la participación de la chica en el plan de Ormiston saliera entonces a la luz. ¡Red lo sabÃa! Y lo habÃa guardado en secreto incluso para Sterl. Pero ya sabÃa, también, por qué la muchacha le habÃa traicionado, lo mismo que a su padre, y a todos ellos.
Tras un silencio, que pareció muy largo, Stanley Dann dijo: