Senda de héroes
Senda de héroes —Muchachos, estamos sometidos a dolorosas pruebas; pero no perdamos nuestra fe en Dios. Krehl, le doy las gracias, pero estoy en desacuerdo con mi hija. Ella merece todo lo que ha declarado que no merecÃa.
—SÃ, patrón. Si me lo preguntara dirÃa que por mi parte pienso lo mismo —contestó Red Krehl, meditabundo. Stanley ordenó con voz potente:
—¡Todos al trabajo! ¡Vamos a pasar!
Al inclinarse para recoger la pala, Sterl susurró a su compañero:
¡Amigo, ahora mi quehacer es evitar que te peguen un tiro por la espalda!
El exceso de fatiga fÃsica hizo que, antes de que hubieran pasado muchas horas, todos olvidaran el incidente que habÃa roto la monotonÃa de sus tareas.