Senda de héroes
Senda de héroes —Éste es el rÃo Flinders. Estamos con toda probabilidad a dos o trescientas millas del Golfo.
—¿El rÃo Flinders? ¿El Golfo? —repitió Stanley, pasmado, como un eco—. ¡Esto quiere decir agua salada, cocodrilos y negros canÃbales!
—¡Cielos! —exclamó Red Krehl—. Por supuesto, patrón, los presentimientos no significan nada en absoluto para usted. Pero sigamos el mÃo y apresurémonos a retroceder hacia el terreno seco.
Cualquier sugestión del vaquero resultaba para Eric lo que un paño rojo para un toro.
—Stanley, es por las cercanÃas del Never never donde se han de encontrar negros peligrosos —dijo excitado. El jefe le preguntó en tono insistente:
—¿Cómo lo sabes?
—Lo sé —replicó Eric tozudamente.
—¿Cuál es tu objetivo?
—El sudeste de Port Darwin —contestó el hermano sin detenerse a pensarlo mucho—. Allà hay praderas fértiles. Podemos hacer alto en ellas, si tú quieres, y enviar a buscar provisiones a Darwin. Yo creo que te decidirás por esta comarca, en vez de los Kimberleys.