Senda de héroes
Senda de héroes —SÃ, es verdad —musitó el jefe—. Hemos recogido la misma información de más de una fuente digna de confianza. Siempre estoy a tiempo de irme a los Kimberleys. Has cometido errores, Eric. ¡Este último, terrible! Pero, con el corazón en la mano, ¿hablas honradamente?
Ante aquel jefe severo y justo, ante los dos vaqueros de ojos de lince y el indeciso Slyter y sus vaqueros, Eric Dann aseguró solemnemente que decÃa la verdad. Sterl se preguntaba cuál serÃa su juego.
El rÃo, al cual Leslie llamó el Muddy, por ser muy fangoso, parecÃa acarrear agua dulce aunque dejaba un regusto a hierbajos. El centro de la corriente hubo que atravesarlo a nado.
Ningún accidente ni ningún descalabro señalaron el transporte de las carretas y el paso del rebaño, aunque exigieron cuatro dÃas de continua labor.
Leslie y Beryl, acompañadas por Friday, habÃan quedado para lo último. Stanley Dann envió a los vaqueros y a Larry y Rollie en busca de ellas.
Cuando los jinetes, con sus mugrientos atuendos legaron a la orilla, Beryl les preguntó:
—¿Dónde hay un caballo, para que yo lo monte?
—El patrón ha dado orden de que te lleváramos nosotros —replicó Larry, embarazado.